Un 1/4 con GNU/Linux
Este texto en forma de prosa trata sobre el día que conocí a GNU/Linux, y toda la evolución procedente a ese contacto. Uff! han sido más de 15 años de la mano de este compañero con cara de pinguino, todo un quindenio de informática libre que no pasa desapercibido. Muchas cosas han cambiado desde entonces, pero su contribución al equilibrio de fuerzas sigue intacta.
El primer contacto
Me cuesta trabajo recordar la fecha exacta, pero fue a comienzos del año 2005, cuando recién comenzábamos la carrera tecnológica de Administrador de Redes de Computadores, en el SENA.
Estaba yo planeando la compra de un computador para esa aventura académica, y un viejo compañero resultó recomendándomelo. Sí, una innovadora distribución de GNU/Linux.
Aquella disribución, creación de un ingeniero alemán de nombre Klaus Knopper, fue la que puso a prueba mi nueva máquina, un computador con board Asrock de 512 MB de RAM, procesador AMD Athlon 64 y monitor TRC marca LG, también llamativo para esa época.
Knoppix 3.2 fue esa distribución GNU/Linux que nos permitió usar Linux sin necesidad de instalarlo en disco duro. Nadie creía que un computador podía funcionar sin disco duro, y con Knoppix podíamos demostrarlo (claro, ya había otras distribuciones tipo LiveCd, pero ésta era rompedora).
Genial y todo eso, pero para un novato ese cambio en los elementos visuales como el menú de inicio, la gestión del disco y el sistema de archivos, y a eso agreguemosle que la instalación de programas era todo un reto, terminaba en dolores de cabeza y frustraciones.
Obstáculos para el uso de GNU/Linux
En realidad en esa época, a partir del año 2005, y a nivel de simples mortales, sí podíamos trabajar con varias cosas en un entorno GNU/Linux; teníamos ofimática con OpenOffice; teníamos un navegador web con Mozilla Firefox y Galeón; teníamos a Amarok como reproductor de audio y música; a XINE como reproductor de video; y algunos jueguitos.
Pero también es cierto que eran más las cosas que, como ciudadano normal, no podíamos hacer fácilmente. Aquí la lista de actividades que no se podían hacer en ese tiempo:
- Escuchar archivos de música en formato WMA
- Ver archivos de vídeos en formato WMV
- Hacer una conexión a Internet con un winmodem
- Ver archivos de animaciones flash en formato SWF
- Escribir archivos sobre particiones NTFS
Para los más técnicos, en Windows podíamos tener una aplicación llamada Hacha, y servía para dividir grandes archivos (por «grandes archivos» me refiero a más 1.5 MB para esa época), en archivos más pequeños de 1.5 MB, que era lo que nos cabía en un disquete, o disco flexible, cuya capacidad generalmente era de 1.5 MB de almacenamiento.

En cuanto a la conexión a Internet, la única forma que la logré fue por medio de un módem externo. Con esos dispositivos era más práctico lograr una conexión a Internet (y todavía lo tengo, fue el regalo de cumpleaños que me dio mi papá para mi proceso de aprendizaje):
Aún tengo el manual que elaboré para futuras consultas (esa era mi antigua forma de llevar mis apuntes. Mucho después creé este blog).
La siguiente fotografía muestra una copia de ese viejo contrato con el proveedor de servicios de internet de aquella época. Ahí se consigna la información de usuario para establecer la conexión a Internet por medio de módem:
Los pasos para aplicar esa información en la conexión a Internet, en Ubuntu 5.10 y en Suse 9.3:
Definitivamente GNU/Linux era para mí. Todo este territorio era un reto que me invitaba a convertirme en un aprendiz y futuro guerrero Jedi. Claro, no cualquier joven recién salido de la adolescencia como yo aceptaba esta aventura. Una aventura llena de insomios, soledad (aveces incomprendido), logros, satisfacciones y frustraciones, además de estar colmada de mucha prácticas, comandos y lectura al 100%.
Estos eran mis apuntes cuando apfrendía a instalar software.
Si el mundo del software libre quería aceptar, por nuevas etapas había de transitar.
Distrohopper
Es inevitable. Linuxero que se respete se convertirá indefectiblemente en un distrohpper. Ello no es más que una persona en las primeras etapas como linuxero, probando todas las distribuciones de GNU/Linux, cuyo fin es encontrar la más adecuada para sus gustos, necesidades, y sobretodo, para su hardware.
En mi caso llegué a probar unas 10 distribuciones GNU/Linux de aquella época. Algunas las recuerdo perfectamente, a otras no tanto (seguro porque fueron descartadas de inmediato). Enlisto las que más usé:
Knoppix: Mi primera vez ♥.
Ubuntu: Era el sistema operativo principal de uno de mis cuatro computadores (sí, tenía una red de ellos en mi casa).
Mandriva: La use ampliamente en SIDELPA, la primer empresa donde trabajé. Era el sistema opertivo de mi estación de trabajo (yo lo había formateado así).
Sabayón: Fue la distribución principal de una laptop Toshiba Stellite que tuve durante esos años. En este equipo chateaba con mis contactos de Messenger, usando aMessenger, que era la competencia libre al Messenger.
Suse: También fue la distribución principal de unas mis computadoras. Con Suse aprendí sobre particionamiento de discos para instalarla junto a Windows.
RIPLinux: La use bastante para recuperar archivos de particiones formateadas.
Dynebolic: La usaba a ratos para recuperar información de algún computador con Windows infectado, o con problemas de arranque.
La lectura – Estrategía infalible
La lectura es el mecanismo para dominar esta bestia indómita. El conocimiento nos convierte en héroes de la línea de comandos para cabalgar triunfantes, hacía la cima sobre este bramoso animal. Los libros viejos son como leyendas que cuentan como era esta bestia en sus inicios.
Para el año 2005, 2006 y un poco más allá, teníamos una conexión a internet de baja calidad, y solo uno cuantos nos los permitíamos en mi región (aún no era un derecho fundamental). Su velocidad era de 56 Kbps (o sea, unos 5 KB/s de bajada). Descargar un instalador o cualquier otra cosa que pesará 35 MB, significaba dejar prendido el computador toda la noche en ese proceso. Habían gestores de descarga que apagaban el computador cuando finalizaba la descarga, o sea, a eso de las 4:00 AM (comenzando a las 9:00 PM).
Así las cosas, era preferible (y generalmente no había más opción) documentarse sobre GNU/Linux en la biblioteca pública, comprarse un libro, o adquirir las simpáticas revistas de GNU/Linux (ni hablar de Facebook, eso todavía no existía en mi país).
Dentro de esa colección tengo 70 revistas de Linux (en la foto no caben todas).
Las revistas siempre fueron una excelente fuente de información, colorida, profesional, actualizada y bien presentada. Con las revistas le sacábamos el máximo provecho a la informática con GNU/Linux. No eran muy económicas, pero cada una de sus hojas lo valía (son un tesoro).
Si señores y señoras, ese era nuestro «Google» de aquella época; los libros, las revistas y las fotocopias de la biblioteca. Los jóvenes de este milenio no saben lo que es guerrear con Linux. Hoy lo tienen muy fácil con Internet, Google y con sus sus grupos en Facebook..














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